viernes, 26 de septiembre de 2014

Somos capaces de reinventarnos

Ahora que está en boga este lema, es muy conveniente hablar sobe la necesidad de enfrentar el reto de reinventarnos. Pero no solo en los negocios. Todo en la vida requiere ser revisado y reformulado, desde nuestra forma de pensar y actuar hasta la manera en que nos relacionamos con los demás.

Con los años, las experiencias y lecciones aprendidas de ellas nos ayudan a moldear un carácter. Pero también nos van dejando ciertas cicatrices que muchos denominamos miedo. Si nos asociamos con alguien en una empresa y nos fue mal, decidimos que nunca más vamos a volver a dar ese paso porque las sociedades solo traen problemas. Lo he escuchado decir cientos de veces, pero lo cierto es que en los últimos dos años he visto un cambio de visión gratificante y positivo en este aspecto.

Hoy, los emprendedores confían en la potencia que una buena sociedad puede generar para sus vidas empresariales. La mentalidad de estas nuevas generaciones se enfoca en modelos más cooperativos, en un suerte de sinergia en la que todos pueden ganar.

Pero romper el modelo de pensamiento también nos puede funcionar para mantener dinámica otra sociedad, tan importante como las comerciales: nuestras relaciones de pareja. Con el correr de los años tendemos a olvidar que ese socio, al que conocemos tan bien y nos conoce en detalle, también necesita de nuevas ideas para continuar adelante.


Este es un reto enorme porque muchos pueden pensar que comenzar a actuar de manera diferente, buscar ser conquistadores y atractivos para ese antiguo aliado puede resultar ridículo. Pero no es así. La vida está llena de retos, y si queremos innovar en el ámbito empresarial también va a requerir de un cambio de chip con respecto a muchos asuntos de nuestra vida personal.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Cosecharás lo que siembres

Faltando apenas una ciudad para conocer los últimos tres finalistas al Premio Gacela MisiónPyme 2014 debo confesar que no hay nada más gratificante que las sencillas y sinceras palabras de los empresarios que triunfan gracias a su esfuerzo y tesón.

Ni uno de los 15 galardonados hasta ahora ha dejado dudas sobre la calidad de sus empresas. En realidad, se percibe excelencia en cada uno de los logros que han obtenido. Inversión en mejoramiento productivo, énfasis en el desarrollo del talento humano, enfoque en lograr altos estándares de calidad con certificaciones que así lo demuestran y visión de largo plazo, son factores comunes a todos los empresarios elegidos en las regiones.

Pero lo más gratificante  es ver cómo estas empresas de alto nivel generan un círculo virtuoso a lo largo de su cadena productiva Este aspecto me hace reflexionar sobre el acto impacto que tienen los programas de desarrollo de proveedores sobre todo el ecosistema empresarial, a lo largo y ancho del país.

No importa el sector, ni la región en la que se ejecuten este tipo de iniciativas, por efecto ‘expansión’  un buen número de cadenas productivas perciben ese beneficioso efecto y lo transmiten  como si se tratara de un pulso eléctrico.

De ahí la importancia de seguir apoyando este tipo de iniciativas que propenden por el fortalecimiento de los encadenamientos productivos regionales. Y puede que ver efectos positivos se tarde unos años, pero al final del camino se recibirán unos buenos frutos de esas buenas cosechas.



lunes, 8 de septiembre de 2014

Más imaginación, menos rodillera

Un simple palito se convierte en varita mágica, una botella de gaseosa de dos litros es un cohete para ir al espacio y una espátula es el mejor micrófono del mundo. Así es como mi chiquita de tres años ve el mundo, para ella nada es blanco o negro, ni las cosas son exclusivamente para lo fueron hechas ¿por qué no podemos nosotros hacer lo mismo en nuestras empresas? ¿reinventarnos cada día? ¿Especialmente en un sector como el editorial en donde las nuevas tecnologías y el cambio de hábitos de los lectores nos tiene en la encrucijada?

Hace cinco días se supo la noticia del despido de más de 20 periodistas de la revista Semana. La mayoría, se supone, pertenecientes a nuevos medios y el digital. Motivo: baja rentabilidad del negocio. Casualmente hace apenas tres semanas conversaba sobre esta ‘crisis’ de los medios con un brillante empresario, Carlos Payán, quien logró reinventarse la misión de una empresa familiar tradicional dedicada a la producción de concentrado para animales y transformarla en QBCo, un grupo de nueve compañías dedicadas a la nutrición humana.

¿“Carlos – le dije – qué futuro le ves tú a los medios impresos”? Él arrugó el ceño, se quedó callado unos minutos y luego me dijo: “Mira, yo para qué quiero guardar un impreso. Es puro bulto, lo que yo necesito es información, por eso cancelé mi suscripción a El Tiempo y leo lo que me interesa en mi computador. Lo que sí creo que se va a demorar más en dejar de ser imprescindible son los libros. Esos sí me gusta rayarlos, marcarlos, resaltarlos y por eso los sigo comprando en papel”. La sentencia fue dura de escuchar, más porque quien la hace conoce un poco de este negocio pues es amigo personal del fundador y gerente de El Malpensante, una revista de altísima calidad editorial.

Así que estamos en la mitad de un difícil parto para este sector. Las agencias publicitarias quieren probar lo digital, pero no desean asumir las tarifas que vale la apuesta. Lo que presumo es que la inexistencia del papel invalida el costo del medio ¿y acaso lo que realmente vale no es la información de calidad? Las noticias en internet no se escriben solas. Y veo aún muy lejano el día en que las redes sociales reemplacen la credibilidad de los medios.

¿Le vamos a creer más a Facebook cuando todos los días leemos los bobos comentarios de algunos conocidos sobre sus mascotas, lo que desayunaron esta mañana, el ánimo con el que se levantan y la ropa que lucen?  Llevo más de dos semanas desconectada, felizmente desconectada. Y las pocas veces que he tenido la tentación de ver mis cuentas salgo despavorida ante tanta información inútil que encuentro.

El mundo editorial vive un revolcón. Muchos nos oponemos porque no vemos claro el camino, y la solución  no está en seguir bajando las tarifas. La rentabilidad de la industria gráfica en su conjunto, en los últimos años, no pasa del 1,5% y un reconocido empresario del sector me dijo “bienvenida al negocio”, cuando se lo comento. Nos estamos acostumbrado al juego del bajo margen para sobrevivir, mientras otros hacen negocio a costa de la viabilidad de estas empresas.

Tenemos que tomar una decisión: convertir la espátula en micrófono y amarrarnos una botella de gaseosa para ver si con un poco de imaginación podemos llegar a Marte y encontrar la salida para una cadena sectorial (industria gráfica - editoriales) que durante años ha generado miles de empleos de calidad. Pero lo más importante es valorar el trabajo de cientos de periodistas que se esfuerzan cada día por buscar, evaluar, validar y transmitir una información que nos resulte útil a todos.