domingo, 9 de febrero de 2014

El enigma de la economía digital

El regreso de Bill Gates a la operación de Microsoft (aunque sólo sea por tres días a la semana) así como el nombramiento de un ingeniero experto en las soluciones en la nube como nuevo presidente de esta corporación sólo significa una cosa: Todavía nadie tiene la fórmula del éxito para los negocios en una economía digital.

Ni siquiera Google, con toda su carga innovadora, ha logrado encontrarle la comba al palo y hace algunas semanas le vendió a Lenovo por un poco más de 2.910 millones de dólares  lo que quedaba de Motorola, después de haber pagado más de 12.500 millones de dólares por ella un año atrás.

Esto trae a mi memoria los recuerdos de los ‘billonarios’ que tumbaron a miles de ingenuos poco antes de que se reventara la burbuja de internet, a finales de los años noventa. Han pasado 14 años desde ese fatídico acontecimiento, que también desplumó a muchos colombianos que se dejaron echar el cuento de los hijos de reconocidos banqueros de inversión que llegaron con un discurso descresta bobos.

Acababa de empezar el siglo XXI, eran chicos educados en el país del norte, con un enredado español y cábalas sobre las inmensas ganancias que recibirían los inversionistas una vez el engranaje digital comenzara a girar.  Giró, y nada pasó. Las absurdas valoraciones se quedaron en el aire cuando los ingresos no llegaron a manos llenas, como muchos habían pronosticado.

Ahora un estudio de la Universidad de Princeton augura que Facebook tendrá su peor momento en el 2017, cuando habrá perdido el 80% de sus usuarios. Cierto o no, muchos están cansados de los cientos de comentarios vacíos de conocidos y hasta amigos en esta red social. En lo personal, FB se ha convertido en un espacio para saludar en momentos especiales y nada más, porque me cansa andar divulgando mi vida, pensamientos y planes.


Amanecerá y veremos quién logra descifrar las claves de los negocios en la economía digital.

viernes, 31 de enero de 2014

Las trampas del confort

La primera encuesta entre pymes que realizan exportaciones, que obtuvo la opinión de 429 compañias en todo el país, nos deja muchas lecciones, quizás la más valiosa es que en los negocios no hay nada más peligroso que la zona de confort. La mayoría de los encuestados por MisiónPyme respondió que no planea realizar procesos para ampliar o cambiar su portafolio de productos pero, curiosamente, sí quieren encontrar más mercados sin tener que hacer muchos esfuerzos.

¿Estamos, pañuelo en mano, esperando que un milagro suspenda los múltiples Tratados de Libre Comercio vigentes y en implementación? Si esa es la decisión, va a ser mejor que recojamos las lágrimas, hagamos el duelo y empecemos a movernos.

El cambio no es fácil, por el contrario no hay nada más difícil que asumir un proceso de cambio. Es doloroso, genera estrés, depresión y rabia. Claro, no hay nada más agradable que navegar en aguas conocidas. Pero el futuro sólo se construye a partir de los cambios.

No solo se trata de cambiar nuestra mentalidad para volvernos ‘conquistadores’ de mercados. Lo más urgente es prepararnos para la llegada de competidores agresivos, acostumbrados a los retos, que navegan con habilidad entre un mar de cambios.


El cómodo mercado local está dejando de ser ese remanso de paz para los empresarios colombianos. Desde muchas latitudes están llegando y seguirán arriban productos de calidad, a precios atractivos ¿qué estamos haciendo para enfrentarlos con éxito?

domingo, 26 de enero de 2014

Negocios lucrativos

Hace un par de años le dije a mi hermano, en son de broma, que dadas sus grandes dotes para relacionarse con la gente, hablar en público y ganarse la credibilidad de muchos sería bueno que montara una iglesia. Él no pudo más que reírse, pero lo cierto es que la revista Semana en su edición de este domingo reveló que cada ocho días en Colombia se tramitan ante el Ministerio del Interior 85 permisos para crear un nuevo culto.

Esas cifras no sólo confirman el impresionante nivel de ‘emprendimiento’ que hay en este segmento sino lo hábiles que son sus fundadores para alcanzar el éxito económico aplicando todas las reglas para lograr que un nuevo negocio se consolide:

1.       Identifican con maestría las necesidades de su ‘cliente’: salvo contadísimas excepciones, el que llega a una secta va con grandes problemas o necesidades espirituales así que está ansioso de encontrar un sitio en donde le den soluciones y esperanzas para su vida.

2.       Desarrollan un lenguaje acorde a su público: el estilo de la comunicación hace creer al ‘cliente’ que ese producto o servicio está hecho a su medida.

3.        Le  dan ’valor agregado’ al producto: la promesa de compensaciones futuras, en el más acá o en el más allá hace que el cliente perciba un enorme valor en el producto que recibe de este tipo de sectas, así que está dispuesto a pagar el 10% de su ingreso  así se quede sin plata para el bus o para el mercado porque está seguro de que Dios le premiará su generosidad con su maestro.

4.       El voz a voz y las estrategias BTL son las más efectivas para el negocio: crean y desarrollan unas fuertes redes de apóstoles que se encargan de propagar su doctrina y reclutar nuevos feligreses.

5.       Maximizan la utilidad, minimizando los gastos: su carácter de entidad sin ánimo de lucro les permite pasar de agache ante las autoridades tributarias y sacarse la platica.

6.       Tienen una clara estrategia internacional: convencidos de que la diversificación es lo más seguro divulgan su mensaje y sus ingresos en otros países.


Lamentable, en todo caso, que se juegue con las necesidades de las personas para lucrarse y vivir al estilo de las grandes estrellas del cine, mientras que los feligreses siguen entregando sus escasos ingresos con la esperanza de que Dios les cumpla las promesas de sus pastores. Y más penoso aún que el Estado no les pida cuentas claras.

domingo, 19 de enero de 2014

Un penoso circo

El espectáculo que estamos presenciando entre los diversos poderes del país da pena, un show digno de la vecindad del Chavo del 8. Nunca como ahora había yo visto la politiquería en todo su esplendor: el presidente hablando abiertamente de la mermelada, el procurador descabezando a dedo a sus enemigos, el fiscal sacándole la lengua al doctor Ordoñez, para apenas citar algunos ejemplos.

¿Ya no queda un poder público digno de respeto en Colombia? Es tan grande la exposición mediática que situaciones como la del Mira sirven para ‘darle un respiro’ a los colombianos y fijarnos en las miserias de otros personajes. ¿Sabe alguien cuáles son las propuestas de los candidatos a ser honorables congresistas? ¿Con qué criterio elegiremos a los padres de las leyes nacionales? Con tanto escándalo muy pocos tenemos claro a quién le daremos la potestad para hablar por nosotros en el seno del legislativo.

Para generar publicidad gratuita ya el senador Benedetti hizo un mini escándalo con una propaganda pro gay que circuló por las redes sociales, la televisión y otros medios a cero costo. También hay vallas con las caras de los mismos con las mismas.

Pero menos claro está el panorama para elegir presidente. Da pena, pero todo apunta a que Juan Manuel Santos va a ganar por W, es decir, por falta de mejores candidatos. Seguramente con tanta mermelada que han ido entregando en las regiones pocos se le quieren medir a un desgaste emocional y político para quedar mal ante el electorado.

Para mi salud mental, decidí no ver más noticieros de televisión, ni siquiera seguirle la cuerda al circo de Petro, Ordoñez y Montealegre. Haré lo mismo que hago cuando hay un partido de fútbol, oigo de a raticos, miro cuando meten un gol y al final pregunto quién fue el jugador destacado. No vale la pena gastarle un minuto a este circo, cuando tenemos tanto por hacer para sacar adelante a este país. Lo que sí espero es que en algún momento le metan la mano a la corrupción, única culpable de todo lo que estamos viviendo.


Yo pongo mi granito de arena: “Cero tolerancia a la corrupción”.

domingo, 12 de enero de 2014

Un año definitivo

Ahora que la pausa de las fiestas decembrinas se terminó es hora de actuar con prontitud para desquitarnos del regular 2013 que tuvieron los industriales. Algunos ya se cansaron de llorar por la competencia importada y han comenzado a actuar haciendo inversiones en nuevas tecnologías, en mejores procesos de producción y en capacitación de su personal.

Las cifras del Dane confirman que fue la construcción la que sacó la cara por la economía, mientras la agricultura mostró una leve mejoría. Y este año electoral, esa tendencia con toda seguridad se mantendrá, pues no hay nada más efectivo y rápido para mostrar buenos resultados en empleo que ponerle plata a la vivienda.

Encontrar nuevos nichos de mercado, renovar productos e innovar son tareas que deben estar en la agenda de todos los empresarios colombianos. No hay otra alternativa frente a la fuerte competencia que ya nos amenaza. Y el Gobierno no se ha comprometido con diseñar una verdadera política industrial que les de la mano a los sectores más golpeados. Del Pipe nada se sabe, simplemente lo han dejado diluir tal como ocurrió con las tan mentadas Locomotoras con las que dieron palo durante los dos primeros años de Gobierno.


Pero quejarse no es una opción, actuar es la única alternativa que nos queda frente a un 2014 en el que se iniciarán en forma buena parte de los 14 tratados suscritos por el Gobierno y tomarán fuerza los que ya están vigentes. 

lunes, 9 de diciembre de 2013

La danza de los números

Las cifras de desempleo e inflación se han convertido en un juego mediático en el que el Gobierno apuesta por mejorar su imagen. Y, la verdad, es que pareciera que las cifras van por un lado y los empresarios por otro muy diferente. Para nadie es un secreto que el balance empresarial para el 2013 es bastante mediocre. Y la penosa salida del anterior director del Dane sí deja muchos sinsabores sobre la fidelidad de las cifras que mensualmente aplauden los funcionarios gubernamentales.

En diversos foros he escuchado las recomendaciones de entidades internacionales sobre la necesidad de mejorar las metodologías de medición del Dane y su desempeño. La industria es la más perjudicada ya que no se cuenta con encuestas completas y actualizadas que reflejen la verdadera dimensión de las empresas. Pero es evidente que la política gubernamental ha logrado su objetivo de bajar el desempleo a punta de construcción de vivienda.

En esencia esto no es malo, todos los colombianos tienen derecho a una vivienda digna. El problema es que se utilice esa necesidad con fines electorales. No es casualidad que se le haya apostado al programa cien mil viviendas dos años antes de la campaña presidencial, era el tiempo justo para dar resultados en materia de empleo y anunciarlos con bombos y platillos, como lo hizo el presidente Santos en su alocución de lanzamiento como candidato.

Lo malo es que estos programas tienen vida limitada, entonces esos satisfactorios resultados comenzarán a desinflarse, pero ¿qué importa si ya tendremos de nuevo al doctor Santos en Casa de Nariño?

Por otra parte, buena parte del empleo en la construcción es de baja calificación, no genera mejoras sostenibles en la calidad de vida de esas familias y, por el contrario, son populares los comentarios sobre el destino que tienen los salarios de muchos obreros de construcción: licor. Infortunadamente muy pocos piensan en mejorar sus calificaciones profesionales, así que dependerán de un segundo envión de viviendas para sostener su tren de consumo.


La industria, en cambio, tiende a ser más formal en sus procesos, genera más innovación, impulsa la capacitación de los trabajadores y genera empleos de largo plazo. El problema es que no son tan  rápidas generando puestos de trabajo, así que para los fines electorales no son un buen sujeto de publicidad. De lo contrario, no tendríamos cien mil viviendas sino cien mil industrias, y el presidente no se habría tomado la foto en una casa de interés social sino en una planta de producción de carnes frías o confecciones.

Qué bueno que para todos los sectores hubiera mermelada en vez de apuestas inmediatistas, efectistas e insostenibles en el largo plazo. Lo mejor de todo es que apelando a la mala memoria de los colombianos Santos se hizo el loco con sus locomotoras, que se quedaron en meros trencitos de juguete y hoy no las quiere ver ni en pintura, con excepción de la construcción.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Caníbales en el retail

Las grandes cadenas de supermercados fueron durante muchos años una herramienta para la formalización y el desarrollo de muchas pequeñas empresas que hoy son medianas. Así lo he confirmado luego de entrevistas con marcas de consumo masivo que empezaron como microempresas familiares y hoy son  industrias consolidadas. ¿Será que siguen cumpliendo este papel después del canibalismo que han exhibido en los últimos años con la llegada de la inversión extranjera al sector?

Para nadie es un secreto que en poco o nada han mejorado las condiciones de pago para los empresarios más pequeños, que viven al día en materia de capital de trabajo. Es más, buena parte de las promociones con las que atraen a sus clientes se realizan a costa del margen del proveedor. Por eso me resultó comprensible no encontrar a Leonisa durante un fin de semana en que el Éxito ofreció un descuento del 50%, en alianza con Compensar, en toda su ropa interior y exterior para dama. “No quisieron participar con los descuentos” fue la respuesta de una impulsadora de ventas a la que le pregunté por la ausencia de esta marca.

¿Qué se puede esperar para las pyme si grandes industrias como Harinera del Valle han preferido salir temporalmente de las góndolas por su desacuerdo con las agresivas políticas de los comerciantes?
También es un rumor a voces que las grandes cadenas marginan hasta el 40% sobre los precios de los pequeños empresarios obligándolos a incrementar el precio final para, por lo menos, cubrir los costos de producción pero poniéndolos en riesgo de quedarse en las góndolas porque el público los percibe como muy costosos.

Pero la nueva tendencia es más bien una bofetada en la cara de sus proveedores: con el crecimiento de las marcas propias varias cadenas están desarrollando productos cuyos empaques manejan colores y marcas muy similares a las de algunas pyme que tienen una presencia importante en ciertos segmentos. De manera descarada los ubican cerca de los líderes y, por casualidad, el comprador despistado se confunde y adquiere el producto marca propia porque creyó que era el que siempre consumía.
Estas y otras prácticas han hecho que muchas pyme pierdan el interés y la fe en los empresarios del retail, enfocándose mejor en canales alternativos de distribución. Seguramente el crecimiento será más lento, pero no tendrán que padecer las angustias financieras y de mercadeo que viven muchos hoy en las góndolas de los supermercados.

Sin embargo, dada la importancia de estos canales en el desarrollos de la pequeña y mediana industria colombiana también será importante que el Gobierno se involucre más con el tema y confirme si de verdad, como predican algunos convenios suscritos, le van a dar la mano a los pequeños industriales o es solo una estrategia para mojar prensa.