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domingo, 9 de marzo de 2014

¿Algo huele mal?

Estamos incómodos. Muchos de los empresarios en el país tenemos esa extraña sensación de que, a pesar de tanto optimismo en el Gobierno por el desempeño de la economía, hay algo que huele mal. ¿Por qué no encajan las excelentes percepciones del presidente Santos y de los observadores internacionales con las expectativas del sector privado?

En primer lugar, porque es innegable que el malestar que vive la industria sí le pega, y bien duro, al país. Según el último reporte de la Encuesta de Opinión industrial Conjunta, que realiza la Andi con varios gremios de la producción, para diciembre de 2013 “los principales obstáculos que perciben los empresarios en el desarrollo normal de su actividad son en su orden: baja demanda, alta competencia en el mercado, contrabando y competencia desleal, tipo de cambio, costo y suministro de materias primas, infraestructura y costos logísticos, y bajos márgenes de rentabilidad”.

Y para varios de ellos no hay una clara solución de corto plazo. Aún le queda un largo camino por recorrer a la Ley Anticontrabando, las obras de infraestructura críticas apenas arrancan, con la reciente devaluación continuarán encareciéndose los insumos para buena parte de las empresas colombianas y los nuevos competidores extranjeros continuarán llegando, bajo el amparo de los 13 TLC vigentes y los cinco suscritos que ya se están implementando.

Y lo más preocupante en el mediano plazo son las ‘mechoneadas’ que con toda seguridad se presentarán en el Senado ahora que el Centro Democrático logró una alta representatividad y tendrá que enfrentarse a los proyectos del oficialismo, que apoyarán el partido de la U, los liberales y buena parte de los conservadores. ¿Será que en esa guerra de egos logrará preservarse el interés nacional sobre los odios particulares?


Ojalá así sea, por el bien de nuestro país, por el futuro de nuestros empresarios colombianos y por el beneficio de ese 70% de empleos que dependen de la salud de las pequeñas y medianas empresas, quizás las más expuestas a este coctel de amenazas.

domingo, 19 de enero de 2014

Un penoso circo

El espectáculo que estamos presenciando entre los diversos poderes del país da pena, un show digno de la vecindad del Chavo del 8. Nunca como ahora había yo visto la politiquería en todo su esplendor: el presidente hablando abiertamente de la mermelada, el procurador descabezando a dedo a sus enemigos, el fiscal sacándole la lengua al doctor Ordoñez, para apenas citar algunos ejemplos.

¿Ya no queda un poder público digno de respeto en Colombia? Es tan grande la exposición mediática que situaciones como la del Mira sirven para ‘darle un respiro’ a los colombianos y fijarnos en las miserias de otros personajes. ¿Sabe alguien cuáles son las propuestas de los candidatos a ser honorables congresistas? ¿Con qué criterio elegiremos a los padres de las leyes nacionales? Con tanto escándalo muy pocos tenemos claro a quién le daremos la potestad para hablar por nosotros en el seno del legislativo.

Para generar publicidad gratuita ya el senador Benedetti hizo un mini escándalo con una propaganda pro gay que circuló por las redes sociales, la televisión y otros medios a cero costo. También hay vallas con las caras de los mismos con las mismas.

Pero menos claro está el panorama para elegir presidente. Da pena, pero todo apunta a que Juan Manuel Santos va a ganar por W, es decir, por falta de mejores candidatos. Seguramente con tanta mermelada que han ido entregando en las regiones pocos se le quieren medir a un desgaste emocional y político para quedar mal ante el electorado.

Para mi salud mental, decidí no ver más noticieros de televisión, ni siquiera seguirle la cuerda al circo de Petro, Ordoñez y Montealegre. Haré lo mismo que hago cuando hay un partido de fútbol, oigo de a raticos, miro cuando meten un gol y al final pregunto quién fue el jugador destacado. No vale la pena gastarle un minuto a este circo, cuando tenemos tanto por hacer para sacar adelante a este país. Lo que sí espero es que en algún momento le metan la mano a la corrupción, única culpable de todo lo que estamos viviendo.


Yo pongo mi granito de arena: “Cero tolerancia a la corrupción”.