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miércoles, 2 de diciembre de 2015

¿Cómo anda su fe?

Hace algunas semanas entrevisté al nuevo alcalde de Cali, Maurice Armitage. Me sorprendió su energía, la vitalidad que irradia a sus 70 años y el convencimiento de que es posible hacer grandes cosas por el progreso de la ciudad. Previamente investigué sobre su vida y una de sus frases me dejó pensando mucho. Contó sus inicios con la compra de una sociedad en quiebra, que luego se transformó en la Siderúrgica de Occidente (Sidoc). En conjunto con el hermano de Augusto López (ex Bavaria)  pusieron la plata para esa iniciativa, que fue luchada y en la que al cabo de un tiempo “el socio perdió la fe” y se retiró.
Fue esa frase la que, precisamente, me movió el piso porque hacer empresa realmente es un acto de fe, aquí y en cualquier lugar del mundo. Pero va mucho más allá. Es la capacidad de creer en lo que uno hace, de ver un futuro positivo como resultado a nuestros esfuerzos. Es tener la fortaleza mental para levantarse cada día convencido de que se van a lograr las metas, aunque sean peldaño a peldaño. 
Por eso no resulta extraño preguntarse ¿cómo anda mi fe en mi emprendimiento? Tener fe cuando todo marcha bien es sencillo: los clientes compran, hay plata en el banco, los planes marchan. Pero ¿qué tan fácil es mantener la fe cuando las cosas van en contra? Es claro que las empresas viven ciclos, como todo organismo vivo. Y en esos ciclos es cuando la fe genera la fuerza necesaria para continuar adelante. Reinventarse, evaluar el camino y actuar es parte de ese proceso. 
Pero el ingrediente principal sin duda alguna es la fe: ¿de verdad estamos comprometidos con nuestro proyecto empresarial?¿es esencial para cumplir con nuestras metas de vida?¿creemos en lo que hacemos?¿estamos cumpliendo con un propósito más allá de generar nuestros ingresos para vivir? 
Ya que estamos ad portas del cierre de año bien vale la pena que nos preguntemos ¿Cómo anda nuestra fe por estos días?


lunes, 22 de septiembre de 2014

Cosecharás lo que siembres

Faltando apenas una ciudad para conocer los últimos tres finalistas al Premio Gacela MisiónPyme 2014 debo confesar que no hay nada más gratificante que las sencillas y sinceras palabras de los empresarios que triunfan gracias a su esfuerzo y tesón.

Ni uno de los 15 galardonados hasta ahora ha dejado dudas sobre la calidad de sus empresas. En realidad, se percibe excelencia en cada uno de los logros que han obtenido. Inversión en mejoramiento productivo, énfasis en el desarrollo del talento humano, enfoque en lograr altos estándares de calidad con certificaciones que así lo demuestran y visión de largo plazo, son factores comunes a todos los empresarios elegidos en las regiones.

Pero lo más gratificante  es ver cómo estas empresas de alto nivel generan un círculo virtuoso a lo largo de su cadena productiva Este aspecto me hace reflexionar sobre el acto impacto que tienen los programas de desarrollo de proveedores sobre todo el ecosistema empresarial, a lo largo y ancho del país.

No importa el sector, ni la región en la que se ejecuten este tipo de iniciativas, por efecto ‘expansión’  un buen número de cadenas productivas perciben ese beneficioso efecto y lo transmiten  como si se tratara de un pulso eléctrico.

De ahí la importancia de seguir apoyando este tipo de iniciativas que propenden por el fortalecimiento de los encadenamientos productivos regionales. Y puede que ver efectos positivos se tarde unos años, pero al final del camino se recibirán unos buenos frutos de esas buenas cosechas.



domingo, 20 de julio de 2014

Superejecutivo vs Superemprendedor

"Yo prefiero fracasar con la plata de otro”, fue la respuesta sincera de un compañero de clase hace algunos años cuando le preguntaron por qué no se arriesgaba a crear empresa. Detrás de esa honesta frase descubrí el temor de los superejecutivos a dos cosas: perder su estatus y empeñar su patrimonio. Estas variables son las que los hacen poco aptos para emprender.

De hecho, uno más se entusiasmó con la posibilidad de montar una gran compañía de distribución pero el impulso le duró un mes, cuando revisó las cifras y se dio cuenta de que el margen sería mínimo y el esfuerzo máximo. “Mi mujer me ahorca donde me llegue a quebrar con esa idea”, justificó en su momento este vicepresidente de una destacada industria láctea nacional.

En cambio, un emprendedor que ganó el Premio Gacela hace unos cuatro años aseguraba que a la gente como él siempre la diferenciaba la fe en que, al tirarse de un barranco, en el camino le iban a salir alas. “Toda la familia ha entendido que cuando se puede se puede, y cuando no, pues no”, afirma él con respecto a las restricciones económicas que ha tenido que sortear en diferentes etapas.

Un presidente, o vicepresidente de gran empresa no tiene este sentido del riesgo, ni siquiera se lo imagina porque está acostumbrado a contar con recursos de sobra para actuar: contrata a los mejores profesionales, tiene recursos de capital para pagar su nómina aún en los peores tiempos, dispone de préstamos bancarios e inyecciones de capital de los socios para invertir en innovaciones y nuevos proyectos.


Es por estos factores que estoy en desacuerdo con aquella tesis de que las grandes, medianas y pequeñas empresas actúan de la misma manera. Esto es totalmente falso, porque el comportamiento de un negocio se enmarca en el estilo de su líder y están muy lejos de ser comparables los Superejecutivos, que se acostumbran a vivir a todo taco, y los Superemprendedores que pueden demorarse hasta 20 años en llegar a tener un nivel de vida respetable.

lunes, 9 de junio de 2014

Todo cambia, nada cambia

Este domingo 15 de junio finalmente podremos resolver la incertidumbre que tenemos sobre quien regirá los destinos del país durante los próximos cuatro años. Y si se le pregunta a un pequeño o mediano empresario qué viene para su negocio, su única respuesta será que ‘todo cambia y nada cambia’ porque cualquiera que sea el resultado todos saben que el éxito está en sus manos.

Y es que al examinar la historia de aquellas compañías que han trasegado durante más de 30 años, y hoy pueden considerarse de tamaño mediano grande, lo único que se encuentra como una constante es el cambio. Por eso todos dirán que todo cambia, es lo que están acostumbrados a ver. Y ninguno desearía la comodidad de un mundo de negocios sin cambios porque implicaría que se acabaron los retos.

Los que antes vivían en el mundo del papel, los juguetes didácticos y la educación, entre muchos otros, han visto cómo su realidad se modificó con la llegada de los Smartphone y las tabletas.  Cada día los nativos digitales asumen las riendas de la economía, imponiendo nuevos medios y formas de hacer las cosas. Quienes no aceptaron ese reto ven cómo se extinguen sus negocios, unos más rápido que otros. Pero los que decidieron entregarse a las fuerzas del cambio y fluir con él han logrado encontrar un nuevo camino para el crecimiento empresarial.

Quienes tenían industrias con cierto nivel de protección arancelaria ven cómo cada día esas barreras caen estruendosamente y dan paso a  competidores más sofisticados, seguramente con más músculo financiero.

Esos gerentes seguramente hoy tienen gastritis, tal vez dejaron de dormir varias noches pensando en el camino a seguir, pero jamás perdieron la confianza. Y lo están logrando, porque curiosamente mientras más duro el camino más grande es la capacidad de aguante.

Y todos dirán que nada cambia, porque aunque se presenten reformas que empeoren o mejoren sus condiciones tributarias, se diseñen o eliminen programas de apoyo o incentivos, o se firmen más tratados de libre comercio, van a tener que hacer lo mismo que siempre han venido haciendo: luchar.


Y como formo parte de ese grupo de emprendedores para los que todo cambia y nada cambia, recuerdo con especial aprecio la frase que le escuché a un empresario de vestuario hace más de 12 años en el primer evento que organicé como empresaria. “Lo único que les puedo recomendar a quienes eligieron hacer empresa es que hay que Persistir, Resistir y Nunca Desistir”.

sábado, 22 de marzo de 2014

Aprender en Silicon Valley

Mientras redacto este blog, alisto maletas rumbo a Silicon Valley, en una misión organizada por Innpulsa Colombia y Connect Bogotá. Este viaje nos llevará a conocer el ecosistema de emprendimiento que se ha generado en esta región de los Estados Unidos y que se ha convertido en un hervidero de nuevas ideas, soportadas en tecnología.

Esta es una oportunidad única para entender la dinámica de empresas como IDEO, líder mundial en innovación y diseño, y Google; profundizar sobre las iniciativas de Alex Torrenegra, colombiano que ha generado al menos 13 emprendimientos desde una incubadora de empresas que fundó en el año 2001; y actualizarnos sobre los avances de tareasplus.com, la plataforma más grande de videos educativos en español para  matemáticas y ciencias.

Durante este periplo además nos reuniremos con CEO´s y Directores de nuevos medios especializados en información sobre emprendimientos y tecnología. Entre las visitas programadas se incluyen GigaOM y TechCrunch.

Stanford University también nos abrirá sus puertas, con una visita al campus. Complementaremos nuestra visión en reuniones con varios fondos de Ángeles inversionistas como Band of Angels y Crowd Fund Capital Advisors.

Desde este blog les contaré los principales aspectos de esta interesante visita, en la que espero aprender mucho más sobre las tendencias de negocios, de tecnología y de las redes que impulsan y promueven el emprendimiento.