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domingo, 29 de septiembre de 2013

Un mes para comprometerse

Durante cuatro semanas hemos recorrido las regiones premiando a los mejores empresarios del país. Y, como lo mencioné en Medellín el pasado jueves, septiembre es el mes para inspirarnos y comprometernos a continuar apoyando a las pymes colombianas. Más allá de los excelentes resultados financieros, las historias de nuestros emprendedores me llenan de optimismo para seguir adelante en mi empeño de hacer empresa.

Hombres y mujeres en diferentes etapas de su vida nos han contado el modo en que decidieron crear su propio modelo de vida. Todos ellos tienen en común varios aspectos. La pasión por lo que hacen es el primero, ese gusto que demuestran por lo que hacen cada día en sus compañías, por la posibilidad de crear nuevas fórmulas para superar las dificultades y compartir con sus empleados las angustias y los pequeños triunfos.
La capacidad de automotivarse es la segunda característica inevitable. No de otra manera se explica que hayan enfrentado momentos de crisis, incluso la seria amenaza de una liquidación, y hayan tenido el valor de continuar adelante con entusiasmo.

La fórmula tiene un tercer ingrediente esencial: la creatividad. Ese factor es el que hace la diferencia con respecto al promedio de los empresarios de sus respectivos sectores. Estos gerentes gacela se destacan porque viven en función de romper los paradigmas, de ver soluciones no exploradas o pensadas para enfrentar los retos de un mundo cambiante.
La persistencia es la dosis que complementa la poción del éxito. Todos ellos saben que han hecho una apuesta de largo plazo, muchos fueron considerados tercos por su decisión de continuar adelante a pesar de que muchos se burlaron de sus propuestas. Pero al final han demostrado que han sido visionarios en el contexto empresarial en el que se mueven.

Finalmente, todos ellos cuentan con un soporte esencial para enfrentar los riesgos: el apoyo de sus familias. Ese sistema, que en Colombia sigue siendo lo más valorado, les ha permitido mantener la fe en medio de un camino lleno de espinas e incluso, sobreaguar las dificultades cuando el capital de trabajo escaseaba.  El mes de la inspiración, afortunadamente, nos llena del impulso necesario para enfrentar un año más de retos y tendrá su punto máximo este jueves 3 de octubre, cuando se conozcan estas lecciones de vida empresarial que el Premio Gacela Misiónpyme 2013 dará a conocer.

 

lunes, 2 de septiembre de 2013

Los rezagados del Doing Business

Con el cambio de eje de negocios que está viviendo el país, en el que muchas industrias buscan ahora los puertos para instalar sus plantas de producción y ganar competitividad, ya que el Gobierno no avanza con la rapidez debida en materia de infraestructura, lo preocupante es que en el último Doing Business  se clasificaron en los últimos lugares Cali y Barranquilla, en materia de facilidad para hacer negocios.

En cambio, el Eje Cafetero se sigue moviendo con proactividad para generar un ambiente propicio para los inversionistas nacionales y extranjeros. Puede que en el corto plazo estos mecanismos no generen frutos pero a la vuelta de dos o tres años no cabe duda de que ciudades como Manizales y Pereira les van a coger ventaja a las otras capitales como centros empresariales importantes.

En el caso de Bogotá, que ocupó el tercer puesto, tenemos que sumarle el mal ambiente para los negocios que se ha venido gestando en los últimos años. Los más perjudicados, por el momento, son los industriales y constructores. Los primeros, por las medidas que los ha llevado a trasladarse a poblaciones vecinas, y los segundos por el embrollo del POT por decreto que ha dejado en el limbo las actividades en la ciudad.

En un reciente foro organizado por la Cámara de Comercio de la ciudad el secretario de Hacienda, Ricardo Bonilla, resaltó su orgullo que es Servicios Financieros el sector que más crece en ingresos y empleo. Así las cosas, la capital tendría que sacar partido de su vocación de servicios para compensar los ingresos que dejará de percibir por el trasteo de industrias hacia la Costa Caribe, el Valle y, para no ir más lejos, Facatativá, Cajicá y otros municipios cercanos más amables con los inversionistas.


Y como el Presidente de la República continuará amarrado a estos andes, nos mantendremos como el centro del poder político así que no faltarán los lobbystas  y lagartos internacionales que conserven sus residencias en la ciudad sólo para mantenerse cerca del teatro político. Ciudad de servicios y conocimiento, esa parece ser la vocación de la capital, y no está mal pues también continuaremos siendo el primer mercado de consumo de todo el país, atendido desde los alrededores.

Pero los Gobierno locales y el sector privado en Cali y Barranquilla le tienen que meter la ficha a estas ciudades si no quieren que el cuartico de hora se les vaya de las manos.

domingo, 11 de agosto de 2013

¿Qué tiene ella?

Muchos  expertos han señalado como un efecto indeseado el desequilibrado desarrollo de México después de la suscripción del Nafta con Estados Unidos y Canadá. Que el sur se empobreció mucho más y el norte se benefició por su cercanía geográfica fue una de las conclusiones de un seminario al que asistí el año pasado. ¿Estaremos a las puertas del mismo problema?

Basta con revisar las cifras de las regiones para darse cuenta de que algo no está funcionando bien en varios departamentos de Colombia. En Atlántico los datos son más que buenos, tanto en disminución del desempleo como en materia de inversiones y crecimiento sectorial. En el Valle, en cambio, las perspectivas se ven más oscuras y las noticias de los últimos meses no hacen más que generar más nubarrones sobre el desempeño de las empresas de la región.

¿Qué tiene ella, Barranquilla, que no tenga la de allá, en Cali? La posibilidad de llegar con mejor infraestructura a un puerto marítimo es una gran ventaja, en cambio Cali tiene el problema que Buenaventura sigue enfrentando las mismas dificultades de hace 30 años. Hoy la gente se va contenta para la capital del Atlántico, porque cuenta con buenos colegios, una infraestructura de servicios públicos que crece y, en general, un buen entorno para la consecución de mano de obra calificada.

En Buenaventura, en cambio, la pobreza sigue enraizada. Los ejecutivos que se contratan para trabajar en esa ciudad se aguantan de lunes a viernes pero realmente ‘viven’ en Cali dadas las pésimas condiciones de infraestructura en servicios de salud, educación y entretenimiento. ¿Pero qué es Cali sin un buen puerto? Para que la ciudad vuelva a ser atractiva es necesario hacer más que ruido sobre las ventajas de la Alianza el Pacífico, hay que meterle el hombro a Buenaventura y volverla de verdad una perla.

Invertir en cultura, en educación, en salud, en la infancia y pensar a largo plazo en cómo enseñarles a pescar en lugar de seguir botando plata en proyectos asistencialistas que poco o nada han hecho por esta ciudad. Invertir en este puerto sobre el pacífico es invertirle a todo el Valle y de verdad convertir a Cali en la sucursal de los negocios, no solo del cielo.

domingo, 28 de julio de 2013

Desplante a los caleños

No fue bonito que el Presidente Santos dejara a los caleños con los crespos hechos el jueves pasado, en la inauguración de los Juegos Mundiales, un evento que por primera vez se realiza en América Latina. Como caleña, me sentí ofendida e identificada con los transportadores de carga, que durante su Congreso Anual apenas recibieron un ‘caluroso saludo’ del primer mandatario en lugar de una visita que mostrara su compromiso con un sector golpeado por los altos costos, la mala infraestructura, las débiles políticas gubernamentales y la competencia desleal.

Curioso, que a pesar de su ‘bronquitis’, Santos hubiera tenido tiempo para ir a Paipa con su séquito de ministros a negociar cómo va su reelección. Seguramente a ver cuántas casas más necesitan para asegurarse el cargo y evaluar qué otro ‘Pipe’ anunciará para meterle gasolina a la construcción, que es la única que saca la cara por la economía del país. A mí, no me pareció elegante que se fuera a politiquear con sus ministros pero aquí ya ni pena les da quedar en evidencia.

Tal como lo dijeron en la Luciérnaga, el doctor Santos tendrá que patentar la fórmula para la bronquitis porque en pocas horas se repuso de su malestar. Esas ausencias marcan el estilo de campaña con el que se manejará la campaña del 2014, que ya empezó. ¿Será tan poquita cosa Cali  en términos políticos que no amerita ir a hacer presencia? ¿Pesarán tan poquito los transportadores que no vale la pena pegarles un saludito en persona?

Seguramente sí. Todos saben la crisis política por la que atraviesa el departamento del Valle en los últimos 8 años y los enormes esfuerzos que hace el alcalde de la capital, Rodrigo Guerrero, para recuperar la fe perdida. Del gobernador (¿Qué cómo se llama?) no se sabe mayor cosa, muy deslucida su gestión después de un proceso tan cuestionado para que lograra ese cargo.


A Santos hay que invitarlo es a dormir a las casas regaladas e incluirle un kit de calzoncillos tipo bóxer, un ejemplar de El Tiempo, una taza de tinto y una rueda de prensa bien nutrida. Así que ya todos saben, si lo que quieren es la bendición presidencial incluyan esto en la agenda, más unas cuantas casitas gratis  y verán que allá llega sin falta.