Mostrando entradas con la etiqueta Colombia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Colombia. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de enero de 2015

Seamos proactivos

Prepararse para lo peor, esperando que pase lo mejor. Ese debe ser el lema de los empresarios para este 2015 y el 2016, ya que las perspectivas macroeconómicas del país lucen preocupantes según los principales analistas de Colombia. Pero más allá de asustarnos, la actitud debe ser la de anticiparnos: analizar muy bien la estructura de costos operacionales, evaluar el capital de trabajo con el que contamos y anticipar lo que podría pasar en el negocio de nuestros clientes.

La verdad es que un análisis realizado a una muestra de 180 empresas que participaron en los Premio Gacela nos permitió identificar que hay grandes oportunidades de mejora en las mayoría de nuestras pyme. Lo preocupante es que, al parecer, los empresarios no son conscientes de sus debilidades, ya que se inscribieron en el Premio estimando que contaban con la calidad suficiente para optar por el galardón.

Pero la realidad es otra. Sin entrar en el terreno del pesimismo, debemos empezar a manejar una visión más realista de nuestras circunstancias. ¿es nuestra utilidad neta la necesaria para garantizar el crecimiento del negocio? ¿tenemos un buen control de los costos y gastos operacionales? ¿estamos anticipando posibles problemas de caja o financiación? ¿está el endeudamiento bajo control y en niveles financieramente saludables?

Otra situación que percibimos es que muchas empresas tienen un crecimiento orgánico, nada extraordinario, pero sus indicadores financieros muestran un deterioro progresivo de su situación. Esto puede mostrar que los clientes comienzan a perder interés en nuestros productos o servicios, o que el sector se encuentra en un momento de cambio estructural muy fuerte, o que la competencia nos está ganando el pulso.

Las dificultades son oportunidades para anticiparnos a los cambios, para innovar y para mantenernos vigentes, y con toda seguridad vienen tiempos que nos exigirán ser mucho más creativos.


domingo, 29 de septiembre de 2013

Un mes para comprometerse

Durante cuatro semanas hemos recorrido las regiones premiando a los mejores empresarios del país. Y, como lo mencioné en Medellín el pasado jueves, septiembre es el mes para inspirarnos y comprometernos a continuar apoyando a las pymes colombianas. Más allá de los excelentes resultados financieros, las historias de nuestros emprendedores me llenan de optimismo para seguir adelante en mi empeño de hacer empresa.

Hombres y mujeres en diferentes etapas de su vida nos han contado el modo en que decidieron crear su propio modelo de vida. Todos ellos tienen en común varios aspectos. La pasión por lo que hacen es el primero, ese gusto que demuestran por lo que hacen cada día en sus compañías, por la posibilidad de crear nuevas fórmulas para superar las dificultades y compartir con sus empleados las angustias y los pequeños triunfos.
La capacidad de automotivarse es la segunda característica inevitable. No de otra manera se explica que hayan enfrentado momentos de crisis, incluso la seria amenaza de una liquidación, y hayan tenido el valor de continuar adelante con entusiasmo.

La fórmula tiene un tercer ingrediente esencial: la creatividad. Ese factor es el que hace la diferencia con respecto al promedio de los empresarios de sus respectivos sectores. Estos gerentes gacela se destacan porque viven en función de romper los paradigmas, de ver soluciones no exploradas o pensadas para enfrentar los retos de un mundo cambiante.
La persistencia es la dosis que complementa la poción del éxito. Todos ellos saben que han hecho una apuesta de largo plazo, muchos fueron considerados tercos por su decisión de continuar adelante a pesar de que muchos se burlaron de sus propuestas. Pero al final han demostrado que han sido visionarios en el contexto empresarial en el que se mueven.

Finalmente, todos ellos cuentan con un soporte esencial para enfrentar los riesgos: el apoyo de sus familias. Ese sistema, que en Colombia sigue siendo lo más valorado, les ha permitido mantener la fe en medio de un camino lleno de espinas e incluso, sobreaguar las dificultades cuando el capital de trabajo escaseaba.  El mes de la inspiración, afortunadamente, nos llena del impulso necesario para enfrentar un año más de retos y tendrá su punto máximo este jueves 3 de octubre, cuando se conozcan estas lecciones de vida empresarial que el Premio Gacela Misiónpyme 2013 dará a conocer.

 

martes, 2 de julio de 2013

Espejito, espejito

Había una vez un presidente de un país suramericano, que soñaba con ser el más moderno, el más justo y el más seguro. Con su idea en mente todos los días le preguntaba a un espejo mágico que le manejaba las finanzas: espejito, espejito ¿cuál es el país más justo, más moderno y más seguro? A esto el espejo, que se llamaba Mauricio, le contestaba: el tuyo rey presidente, Colombia es el país más justo, más moderno y más seguro.

Mientras este Rey Presidente se inscribía en los clubes más exclusivos del mundo, en el que sólo recibían a los países más justos, modernos y seguros, la industria de su país caía a un ritmo acelerado, los agricultores realizaban paros cada dos meses inconformes por las condiciones que enfrentaban y los exportadores mantenían sus ventas en los mismos niveles del 2008.

Feliz de ser el rey presidente del país más moderno (aunque la infraestructura no diera para competir en costos con otros reinos del norte, el este y el oeste), justo (a pesar de que la informalidad laboral siguiera por encima del 60%) y más seguro (aunque asesinaran a un agente de la DEA en un cotidiano paseo millonario en una zona exclusiva de la capital), este noble mandatario viajaba con frecuencia a otros reinos a mostrar los números que su espejito mágico le entregaba para que sacara pecho en esas nobles cortes.

Y, claro, los reyes presidentes de esas otras latitudes alababan la libreta de cifras del rey presidente al punto que le dieron una calificación BBB para reconocer su labor en materia de deuda pública,  Con esta noticia, el rey presidente se entusiasmó tanto que solicitó acceso a un exclusivo club del Atlántico Norte, con tan mala suerte que reprobó el examen de geografía y no lo aceptaron.

Pero no se rindió, continuó buscando nuevas calificaciones, con agencias de gran reputación y otras no tan conocidas pero que le seguían alimentando el sueño de ser el rey del país más moderno, más justo y más seguro.

Para mejorar su linaje, el rey presidente decidió casar a su hija, Economía, con un noble príncipe, pero como había tantos buenos partidos disponibles decretó que ella podía casarse con muchos. A estos acuerdos matrimoniales los llamó TLC. Por lo menos 18 príncipes iniciaron los diálogos para aspirar a la princesa, pero el más influyente era el príncipe Estados Unidos, de un poderoso reino un poco emproblemado con sus finanzas que buscaba mejorar negocios con la generosa dote de aranceles que el rey presidente ofreció a cambio de su hija Economía.

Poco a poco la princesa Economía selló sus reales votos matrimoniales con varios y apuestos príncipes, a los cuales ni siquiera conoció personalmente. Y como era de esperarse, la pobre Economía empezó a sentirse cansada y utilizada al estar en manos de tantos nobles herederos y entregarles su dote sin mayores retribuciones a cambio.

Desesperada, recurrió a su padre, el rey presidente, para pedirle que hiciera algo por su deteriorada infraestructura y les lanzara un salvavidas a los golpeados industriales antes de que sus múltiples esposos príncipes terminarán de consumirla completa.

El noble rey la miró con una sonrisa socarrona y le dijo: Mi querida Economía, ya no hay nada que hacer, ese es el costo de volvernos el reino más moderno, justo y seguro. Además, no te quejes porque gracias a tus distinguidos esposos podemos entrar a los clubes más exclusivos y todos nos recordarán como la Dinastía que más TLC logró en apenas 4 años. Además algunos de tus hijos serán rubios, de ojos claros y ya no tendremos que pagarles un colegio bilingüe para que aprendan inglés. Así que mejor te quedas callada y recuerda que al que quiere azul celeste, que le cueste.