martes, 4 de agosto de 2015

Alimenta tu mente

Así como nuestro cuerpo necesita de alimentos saludables, variados y naturales nuestra mente también reclama su dosis de nutrición para continuar dándonos energía creativa en nuestro trabajo. Vivir encerrados en la oficina, rodeados de las mismas personas, en los mismos ambientes y discutiendo sobre los mismos temas empieza a desecar nuestra capacidad de pensar en nuevas formas de ver nuestros retos laborales. Stephen Covey le llamaba 'afilar la sierra', en Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva.  Hoy la invitación se enfoca en renovar nuestros círculos, costumbres y actitudes para descubrir nuevas posibilidades. Aquí van algunas opciones:

1. Tomar un diplomado o curso corto: mis mejores etapas creativas siempre han surgido de estos espacios de aprendizaje, no solamente porque llegan nuevos conocimientos sino porque se comparten experiencias con personas totalmente ajenas a nuestros entorno familiar. Con los años de rutina, tendemos a conservar un círculo de conocidos y amigos bastante cerrado, en donde procuramos mantenernos para evitar los retos de crear nuevas amistades. Pero no hay mejor alimento para el espíritu que escuchar nuevas voces y conocer otros modelos de negocio.

2. Asistir a desayunos de trabajo o jornadas empresariales: en todas nuestras ciudades existen organizaciones como las Cámaras de Comercio, gremios o entidades que promueven el emprendimiento que estarían felices de invitarnos a sus sesiones de trabajo. Estos son espacios enriquecedores en los que, de ñapa, conocemos los planes de crecimiento de nuestras regiones y sectores.

3. Participar en ferias  y ruedas de negocio de nuestro sector y de otros sectores conexos (industrias de apoyo, por ejemplo): este ejercicio lo practican sagradamente cada año los gerentes más exitosos que he conocido en toda mi vida. Sin ínfulas de grandes ejecutivos, empacan sus stands, catálogos y tarjetas y se van a ferias en otros países de la mano de entidades como Procolombia. Allí, desarrollan toda una labor comercial, establecen nuevas relaciones, identifican posibles proveedores y se enteran de nuevas tendencias. Regresan cargados de buenas ideas y con excelentes perspectivas de negocios.

4. Practicar algún deporte o participar en grupos de meditación o yoga: suena un poco loco, pero este tipo de actividades puede integrarte a un círculo energético muy interesante. La meditación trascendental es practicada hoy en día por altos ejecutivos, y nada de raro habría que en una de esas jornadas conocieras gente clave para tu vida y no me refiero a convertir estas jornadas en un espacio de negocios, sino a abrir la mente a nuevas experiencias que pueden resultar totalmente enriquecedoras. De hecho, el espíritu es el motor de toda nuestra existencia. Pero si te gusta algo más movido inscríbete e y ve al gimnasio, o a bailar Zumba, cómprate una bicicleta y pégate a uno de sus grupos que hoy andan con la fiebre de pedaleo en las principales ciudades del país. Otros prefieren escalar montañas o las caminatas ecológicas. Todo vale para renovar nuestra mente y ayudar, de paso, a nuestra salud.

5. Escaparse a un destino exótico o tipo boutique: no es lo mismo irse para Panaca en el Eje Cafetero, en donde se cruza uno con cientos de familias sudorosas y felices, que irse a un pequeño hotel un poco más tranquilo en donde, con toda seguridad, se encontrará uno con experiencias de otro nivel. El silencio que se experimenta en este tipo de espacios, así como la sensación de estar en un momento congelado en el tiempo es realmente saludable y útil para aquietar nuestros pensamientos y asumir renovados nuestros deberes. Viajar es abrir los canales de comunicación con tu alma, así que procura realizar estos viajes personales con más frecuencia.

¿Qué opciones tienes tú para renovar tus pensamientos y tu espíritu?


martes, 28 de julio de 2015

Cuida tus pesos y tus pasos

Al evaluar mis aciertos y errores como empresaria en estos casi 11 años de actividades he logrado identificar una serie de decisiones o acciones que no rindieron los frutos esperados y que en el futuro jamás volverán a cruzarse por mi cabeza. Espero que estas cinco  equivocaciones eviten las de otros emprendedores que se enfrentan a ciertos dilemas, algunos simples y otros más complejos:

1. Invierte en lugar de gastar:  esa fina línea entre una y otra no estaba bien definida. Ahora sí la tengo clara. Gastar es pagarle a un tercero el doble, el triple o el quíntuple de algo que no es tuyo y que se va a volver obsoleto con el tiempo. Un ejemplo muy actual: ¿para qué gastar en servidores, firewalls y otra serie de equipos que envejecen si existe la nube? Puedes contratar telefonía y almacenamiento por un mínima parte de lo que pagarías por comprar un servidor y mantenimiento del mismo con la ventaja de poder hacer up grade cuando de verdad lo necesites.
2. Lo que cuenta es la personalidad: muchas veces preocupados por dar una imagen de solidez nos embarcamos en arriendos costosos sobre oficinas que se consumen el capital de trabajo, sin generar un beneficio económico tangible. Hoy en día los negocios no se valoran por la presentación sino por la solidez del modelo y la oportunidad con la que se presta el servicio. Hace algunos meses un joven empresario me contaba las ganas que tenía de sacar su negocio de una oficina que compartía con sus auspiciadores, solo para dar una imagen de independencia, pero ese intento le equivalía a comprar muebles, embarcarse en un contrato de arriendo de al menos dos años y le restringiría la liquidez, que en las primeras etapas es tan valiosa. Después de meditarle se quedó al albergue de sus inversionistas.
3. No contrates por descarte: nada más decepcionante que buscar personal para tu emprendimiento por descarte. Si utilizas los servicios de una agencia de empleo te enviarán hojas de vida que, seguramente cumplen el perfil, pero también evidencian un problema de empleabilidad de la persona que te sugieren. Lo más seguro es que encuentres dos tipos de perfiles: el empleado complicado, que ha salido de todos los trabajos porque no lo entendían, lo humillaban o no le cumplieron con las promesas, y el desempleado crónico, que jura por Dios que desea trabajar pero en realidad prefiere quedarse en la comodidad de su hogar o midiendo calles.  No contrates a nadie por descarte, esa es una decisión mediocre. Si ningún candidato te gusta, sigue en la búsqueda y no te conformes porque lo más seguro es que te arrepentirás.
4. Nunca sobredimensiones tu nómina: es claro que todos queremos crecer, pero ese proceso se debe dar paso a paso, a menos que tengas un gran chequera para respaldarlo. Y, la verdad, es que hoy ni las grandes empresas se lanzan a montar unidades de negocio costosos si no tienen una proyección realista de los ingresos que van a generar. La máxima es probar tus  nuevas propuestas de manera barata y rápida, antes de lanzarte al vacío con grandes gastos que luego te arrepentirás de haber hecho. Más bien procura compartir gastos, seguramente no necesitas un mensajero exclusivo, así que podrías compartir ese recurso con otras empresas de tu tamaño.
5. Evita que te manipulen: Estoy segura de que no te faltarán los saltimbanquis, y en esta categoría incluyo a reconocidas empresas privadas y a entidades del Estado que necesitan asignarle una licitación a un amigo y recurrirán a ti para 'ofrecerte' participar con el único propósito de llenar el tercer proponente. Evalúa bien la oportunidad, porque te van a quitar tiempo, que es un activo valioso para cualquier empresario, luego se harán los locos y ni siquiera te pasarán al teléfono. Es más, es probable que se roben tu propuesta para que la ejecute otro, y no podrás decir nada. En esta categoría también incluyo a los conocidos y amigos varados, que sólo se acordaron de ti porque te necesitan y no porque realmente te vayan a hacer un favor, ten cuidado con ellos porque también querrán que trabajes gratis para conseguir sus propósitos particulares.




lunes, 6 de julio de 2015

Llegaron las gacelas

Resulta gratificante confirmar que un modelo de gestión que hemos validado en los últimos años sí da frutos tangibles y de largo plazo. Me refiero a las pyme Gacela, esas empresas cuyos resultados las ubican en un nivel de desempeño superior al promedio de su sector.

Pero la satisfacción que sentimos no es solamente por sus resultados sino por la fortaleza de la metodología que hemos afinado en los últimos diez años. Cuando recibimos por primera vez la información sobre las Gacelas nos encontramos con una sola variable líder de evaluación, las ventas, pero teniendo en cuenta que este indicador no era suficiente para medir la calidad de la gestión nos dimos a la tarea de fortalecer esa propuesta metodológica incorporando nuevos indicadores financieros y no financieros.

Hoy, podemos afirmar que contamos con una herramienta única, diferenciada y fortalecida a partir de la retroalimentación que nos han brindado entidades como el Fondo Innpulsa Mipyme, que hace dos años nos propuso reforzar el análisis cualitativo para complementar todo ‘el cuadro’ del análisis.  Y con orgullo también podemos asegurar que en un escenario de incertidumbre económica las Pyme Gacela están preparadas para enfrentarlo brindándonos a todos grandes lecciones de liderazgo.

Por otra parte, quiero invitarlos a hacer una reflexión sobre la calidad de la información que se publican en diversos rankings, que son tan populares por estos días. No se puede alegremente anunciar un ranking de empresas sin tener ni idea de para qué sirve esta herramienta. El uso va más allá de llenar páginas con algún dato financiero, por el contrario, elaborar este tipo de listado implica un conocimiento sobre las variables financieras de una compañía.

En MisiónPyme nos tomamos muy en serio esa tarea, y por eso somos reconocidos como los conocedores del segmento mipyme en el país. De estos ejercicios se han desprendido investigaciones y estudios económicos de diversa índole que se proponen nutrir a diversos agentes sobre la dinámica y realidad de la mipyme colombiana. Los invito a consultar nuestro ranking de las pyme más dinámicas, con información verdaderamente relevante y útil.



viernes, 19 de junio de 2015

Que llegue la competencia

Frente a mi casa hay una sede de la cadena de gimnasios más conocida del país. Y allí entrené durante varios años de manera entusiasta hasta que al quedar embarazada de mi segunda hija suspendí mi disciplina. Han pasado cuatro años desde entonces y nadie me ha llamado a preguntar por qué no volví.  Recientemente cambiaron el piso y ampliaron el salón de clases grupales para justificar el incremento de la tarifa con una nueva segmentación que no existía.

Pero como es la única opción decente en el sector donde vivo la demanda es alta. Ahora sólo ruego que pronto les llegue la competencia para que los obligue a recordar que existe un concepto clave en todo negocio: servicio al cliente.

No soy la única que ha vivido esta experiencia. Con mi esposo pensamos que ya se parecen más a una aerolínea que a un gimnasio porque sobrevenden la sede con la esperanza de que menos del 50% aparezca por allá. En las horas de alto flujo (a partir de las 5 pm) no les cabe un alma. El ambiente es pesado y lo manejan con ventiladores que esparcen olores poco agradables. Los equipos de entrenamiento están apiñados en un salón ampliado a las malas.

Hace dos meses quise probar de nuevo y compré un bono de Groupon, con una tarifa razonable (un 40% más económica que la nueva ofrecida tras la ‘remodelación’). Pero las clases de rumba, que tanto disfrutaba, me parecieron monótonas, sin novedad. Me sentí como en una película de hace cinco años, con la misma música y el mismo ritmo.

Además, ‘casualmente’ para la fecha de vigencia de la promoción iniciaron la famosa remodelación así que el mes de gimnasio se redujo a dos semanas porque cuando quise ir durante los días de obra el ruido, el polvo y el olor a químicos hacía imposible realizar el entrenamiento. Ese hecho ’inesperado’ incrementó mi decepción.

La competencia duele, pero es sana. Y a esta cadena que ha ganado premios y reconocimientos le hace falta una buena dosis de competencia para que empiecen a valorar a sus clientes y dejen de ‘marranearlos’.


miércoles, 17 de junio de 2015

Gacelas preparadas

Con las noticias que confirman el aterrizaje de la economía colombiana llega la prueba de fuego para las Gacelas colombianas. Durante los últimos años desde MisiónPyme hemos visto cómo se afianza este segmento de pequeñas y medianas empresas que sí creen en la innovación, en la inversión y se proyectan  más allá de las fronteras del país.

Precisamente en  nuestra edición especial, que circula la próxima semana, conoceremos un perfil de los líderes que están sacando adelante estas empresas. Son profesionales idóneos y con experiencia, pero también soñadores convencidos de que es posible construir una empresa desde cero.

Del mismo modo, presentamos un balance de los sectores más intensivos en pyme. Los resultados son mixtos. Por un lado, encontramos algunos que han logrado superar sus diferencias culturales para empezar a trabajar como un equipo, uniendo esfuerzos para defenderse de las amenazas aunque en el terreno local sigan siendo competidores.


Por otra parte, percibimos el gran impacto que la tecnología están teniendo en la estructura de muchos de estos sectores pues ha llegado a cambiar la manera en que se hacían las cosas, los procesos que usualmente se seguían y hasta la estructura de costos que se manejaba. Nuevas reglas del juego están planteadas para todos los sectores, en general, con la masificación de las TIC.  

viernes, 22 de mayo de 2015

La meta no lo es todo

Cientos de filósofos, serios y baratos, han asegurado que la felicidad no radica sólo en alcanzar o conseguir cosas sino en vivir con intensidad el proceso de lograrlas.  Si aplicamos este concepto a las estrategias que realizan muchos colegios con el fin de mejorar sus resultados en las pruebas Saber 11 y, con ello su posicionamiento en el ranking de establecimientos educativos, podríamos encontrar una buena guía para evitar que en ese intento los muchachos sufran las presiones por alcanzar un mejor puntaje en lugar de disfrutar el proceso de aprender.

Y es que con una comunidad más informada sobre los resultados de las pruebas, se comienzan a evaluar aspectos que antes no eran tomados en cuenta. Bien recuerdo que cuando iba a entrar al colegio los criterios clave para elegirlo fueron la cercanía a la casa, el valor de la pensión, y la disciplina que impartieran.  En esas condiciones, llegué a un colegio de monjas, cuyo concepto de disciplina se basaba en revisarnos de pies a cabeza, verificar las tareas, cuidar nuestros vocabulario, llevarnos a misa todos los viernes y registrar en un carnet las fallas que encontraban.

Hoy los criterios han cambiado para muchas familias: una buena infraestructura en donde haya espacios para el deporte, el arte y la cultura, proyecto de bilingüismo, proyecto pedagógico sólido y educación en valores, que no es lo mismo que la disciplina a la que hacían referencia nuestros padres.

Por eso no podemos reducir la evaluación de un colegio a su posición dentro de un escalafón. Tampoco podemos negar que las mediciones son útiles y sirven para generar mejoras porque lo que no se mide no se gestiona, pero algunos colegios están llegando al extremo con prácticas ‘indelicadas’ con sus alumnos, a continuación presento sólo algunas que me han comentado algunos padres y funcionarios:
-       Filtrar en octavo grado a los alumnos con desempeños bajos para presionarlos de manera soterrada y llevarlos a cambiar de colegio, a fin de evitar que lleguen a grado once y le ‘dañen’ el promedio al colegio.
-       Contratar consultores expertos para que preparen a los muchachos desde grado noveno y los entrenen en la presentación de las pruebas, al mejor estilo robot, y sin tener en cuenta el proceso de aprendizaje genuino.
-       Pedirles a los alumnos con bajos rendimientos académicos que están en grado once que se presenten a la prueba Saber 11 a título personal y no a nombre del colegio.


Medir es positivo, pero siempre y cuando lleve a los líderes educativos a evaluar a conciencia cómo reforzar su propuesta pedagógica, de tal forma que la ubicación en un escalafón determinado sea el resultado de un excelente proceso de gestión educativa y no la meta por la que se sacrifica la alegría de aprender.

lunes, 18 de mayo de 2015

Los nuevos suburbios

El incremento de los proyectos de vivienda y de zonas empresariales en municipios vecinos a las grandes capitales del país plantea grandes retos para las empresas, las autoridades, los gobiernos y los prestadores de servicios.

Es un fenómeno natural, que se ha acelerado en los últimos años en Bogotá por el alto costo de la tierra que promueve el crecimiento de conjuntos residenciales en los corredores viales de Chía, Cajicá, Tocancipá y Sopó. Igual que en Medellín y Cali, en donde la dinámica de vivienda se ha trasladado hacia Jamundí y Palmira, creando grandes retos para la infraestructura vial de la capital vallecaucana.

¿Quiénes son esos nuevos consumidores que llegan como parvadas a estos municipios? Es importante identificar el perfil de los nuevos habitantes. En esencia son inmigrantes, que han decidido cambiar de residencia por diversos motivos entre los que se cuentan: traslado de su sede laboral, mejor calidad de vida en un ambiente menos contaminado, un espacio para gozar de un retiro menos azaroso, vivienda más cómoda a precios razonables.

Así es, la mayoria de quienes ocupan estos proyectos son familias con hijos pequeños, parejas jóvenes, o adultos mayores que han decidido darle un vuelco a su existencia y llevar un ritmo de vida más tranquilo. En ese orden de ideas ¿Qué  y cómo atender sus crecientes demandas de servicios de salud, entretenimiento, seguridad y educación?

Las empresas y los gobiernos tienen hoy estos retos sobre la mesa porque se trata de una población que puede impulsar el desarrollo de municipios estancados económicamente, como es el caso de jamundí en donde los grupos al margen de la ley han creado un barrera para el desarrollo de la zona. Ahora tienen en sus manos la gran oportunidad de integrar a estos nuevos pobladores en un círculo virtuoso que permita erradicar estos males y sustituirlos por actividades licítas que promuevan una mayor calidad de vida para todos.

De lo contrario, los recién llegados simplemente tendrán allí pequeños búnkeres vigilados y saldrán a las capitales a buscar soluciones a sus necesidades, llevándose con ellos sus billeteras y antojos.