viernes, 14 de diciembre de 2012

IT for rookies

Tengo que confesarlo. Yo también me dejé coger la noche con el TLC con Estados Unidos en varios aspectos. Por eso este 2012 fue un año de propósitos en dos frentes: apropiación tecnológica y mejoramiento del inglés. La fuerza de voluntad ha sido la principal herramienta para cumplir con mis metas en estas dos áreas. No solamente me compré una tablet y un smartphone,  sino que además estoy tomando mi curso de inglés on line. Y, sinceramente, estoy tan satisfecha que ya decidí que en los meses que vienen nos vamos a subir en serio en la computación en la nube para varios procesos de la empresa.

Llevo dos meses levantándome a las 4 y 45 de la mañana para asistir a mi clase, en pijama y con una taza de café en la mano para no caer de bruces sobre el teclado. Religiosamente veo los videos, escucho los podcast, lleno los cuadernos de trabajo y asisto a mi clase en vivo de 45 minutos. Al principio tenía un poco de temor por la calidad de lo que iba a encontrar pero con la primera clase se despejaron mis dudas, entendí que los resultados dependían de mi dedicación. ¿Por qué me decidí por el e-learning a estas alturas de la vida? Sencillo: entre las responsabilidades laborales, los trancones de Bogotá y las ocupaciones del hogar no encontraba el espacio para lograr este objetivo.

Mi tablet la compré hace unos seis meses. Los primeros dos meses fue un adorno costoso que paseaba por todos lados, hasta que empecé a conversar con aficionados a esta herramienta. Y hablaban con tanto entusiasmo de todos los beneficios de su equipo que decidí dedicarle todos los días un tiempo para conocerla y perderle el miedo a la tienda a apps.

Me compré la primera, una aplicación que se llama notability con la que se pueden tomar notas sin necesidad del teclado, y aunque al comienzo me enredé un poco ahora es mi favorita para la corrección de pruebas de diseño porque me permite señalar sobre las piezas las imágenes que no me gustan o sugerir cambios de diseño con pinceladas de colores.

Luego bajé una aplicación para escuchar emisoras radiales de todo el mundo y después Audionota, mi favorita hasta el momento, con la que puedo grabar reuniones mientras tomo apuntes. Si tengo dudas sobre las solicitudes simplemente reproduzco el audio y despejo las dudas. También puedo enviar las notas por correo y ahorro muchísimo tiempo porque no tengo que desgrabar todo el archivo, sólo complementarlo.

Además soy una fanática absoluta de los e-books, al punto que ya no pienso volverme a comprar un solo libro  en papel: no tengo espacio en mi biblioteca, puedo guardarlos todos en un diminuto aparato que se llama kindle (que cargo para todos lados), si me antojo de alguna obra la compro con solo oprimir un botón y me llega en segundos. Lo más chévere es que tengo la opción de escuchar audiolibros en inglés y solicitar samples para evaluar si compro o no un libro.

Y esto es apenas el principio. Aprovecharé las vacaciones para leerme el manual del nuevo Smartphone y seguir cacharreando con la tablet, además ya tengo una cita para evaluar un ERP en la nube y voy a buscar un proveedor de almacenamiento. Mi compromiso con la tecnología apenas comienza, y todo indica que va a ser para largo rato.

domingo, 9 de diciembre de 2012

No es el fin del mundo


Con tanta alharaca sobre las predicciones mayas, es inevitable ponerse un poco ansioso frente a lo que puede ocurrir el 21 de diciembre. Y la verdad, este año como ningún otro he sentido que es necesario reinventarse.  TLC con Estados Unidos, llegada de inversionistas extranjeros, grandes economías del mundo en crisis y, en mi caso, un sector que no sabe todavía cómo le impactarán las nuevas tecnologías en su tradicional modelo de negocio. Pero si el mundo no se acaba, y no nos ponemos las pilas con certeza las predicciones mayas se nos harán realidad en menos de lo que canta un gallo.

Con avidez leo todas las noticias que se publican sobre los grandes medios que han decidido realizar cambios en su tradicional manera de generar ingresos. Revistas de gran tradición que eliminan su versión impresa, periódicos que cierran el acceso a sus contenidos en la web para empezar a cobrar, otros que se recargan para complementar y competir con la web y, claro, los que se rinden ante la tiranía de los lectores infieles . ¿Papel o internet? Todavía nadie lo sabe, así como nadie puede decir a ciencia cierta cómo es que las redes sociales empezarán a generar ingresos.

Pero más allá de sentarnos a esperar que el maremoto nos arrastre es necesario que reunamos todas las pistas necesarias para darle un vuelco a nuestro negocio. Como decía hace un par de semanas un experto argentino que dictó una charla en el Endeavor Day: si su empresa necesita reinventarse hay que hacerlo todo de una sola vez.

Estoy segura de que esta sensación la tienen muchos de mis colegas, empresarios inteligentes y trabajadores que hoy se enfrentan al dilema de volver a empezar. ¿Decepcionante que después de tanto esfuerzo tengamos que poner el contador en cero? Para mí no. Es sacudir el espíritu emprendedor, con la ventaja que hoy tenemos más experiencia, más confianza de nuestros clientes y mucha más información de nuestro mercado.

No dejemos en manos de los oráculos nuestro futuro, confiemos en que pasado el 21 de diciembre volveremos recargados para sacarle provecho al 2013, con todo y la incertidumbre que nos trae.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Al filo del peligro

Esta semana tuve la fortuna de volver a ver Al Filo del Peligro, una película protagonizada por Anthony Hopkins que muestra la aventura de un millonario ya mayor que se pierde en una inhóspita zona, acompañado por dos jóvenes. Toda esta aventura es una verdadera parábola de lo que es el emprendedor por naturaleza: optimista, luchador y terco. Aquí van 10 lecciones para los empresarios.

1.       La sed de conocimiento: El protagonista es un hombre mayor que devora cuanto libro llega a sus manos, tiene una prodigiosa memoria y una vasta cultura, que va desde lo culto hasta los conocimientos de las culturas indígenas. Esta cualidad le permite contar con una gran cantidad de conocimientos sobre la manera de sobrevivir en una región salvaje, construir trampas, coser sus propios abrigos y diseñar una brújula que los ayude a orientarse.

2.       Optimismo a toda prueba: perdidos en una vasta región, se convence él mismo y a todos los demás de que van a salir vivos de donde están. Si no los rescatan a tiempo, entonces se irán caminando o navegando por el río. Durante toda su travesía se repite a sí mismo la decisión de salir vivos y por sus propios medios.

3.       Decisión o terquedad: frente a la amenaza de un oso asesino de hombres, decide que no estará más tiempo acorralado esperando la muerte y diseña un plan para librarse de su perseguidor. Después de una tensa persecución, logra su cometido y se salva de morir en las garras de la bestia.

4.       Pensamiento estratégico: cada paso que da está precedido por un corto periodo de análisis y toma de decisión, cuando llega el momento de actuar, está preparado para enfrentar los riesgos que su decisión acarrea.

5.       Liderazgo desde el espíritu: aunque es un hombre en condiciones físicas más precarias que las de sus pares, que son varias décadas más jóvenes, jamás dejó de moverse con energía y dinamismo. De hecho, no se sentaba jamás a descansar para evitar que el desconsuelo lo alcanzara.

6.       Concentración: a pesar de todas las tragedias que enfrentaron, y que llevaron a la muerte a sus compañeros, nunca perdió de vista su objetivo: sobrevivir a pesar de todas las circunstancias adversas.

7.       Sencillez y humildad: conocido como uno de los millonarios más célebres, jamás esperó que nadie le sirviera ni se sacrificara por él, por el contrario, todo el tiempo se dispuso a ayudar a los demás y a servirles aún a costa de su propia seguridad.

8.       Fortaleza mental: cuando se dio cuenta de que el virus del pesimismo empezaba a coquetear con él decidió ignorarlo y redoblar sus esfuerzos en pos de alcanzar su meta.

9.       Grandeza: aun cuando uno de sus compañeros, creyendo que estaba en mejores condiciones que él, intentó asesinarlo para quedarse con su esposa (una hermosa modelo) al final recibió todo su apoyo y ayuda cuando cayó en una trampa y quedó mal herido. La víctima jamás reveló el intento de homicidio.

10.   Aprendizaje constante: cada circunstancia le daba la oportunidad de aprender algo nuevo. Cuando se encontraba frente al reto de atender una profunda herida de uno de sus compañeros, en una cabaña sin elementos médicos básicos se sentó por unos momentos a leer un manual de primeros auxilios que encontró logrando en pocos minutos controlar el sangrado de su acompañante.

 

 

domingo, 25 de noviembre de 2012

A cuidar la máquina


Los empresarios tenemos una fuerte tendencia a ser trabajo adictos. De hecho, tengo la pésima costumbre de trabajar sábados y domingos, al menos un par de horas cada día, cuando llegan materiales para revisar o tengo correos pendientes por responder. Y eso que he mejorado muchísimo en este aspecto. Hace diez años, cuando recién empezaba mi primer emprendimiento me dediqué a él 7X24. Sábados y domingos eran días de trabajo de ocho y hasta diez horas diarias. Mi hijo, que entonces apenas tenía cinco años, jugaba a mi lado mientras yo realizaba reuniones o almuerzos de trabajo.

En cuestión de meses mi excesiva dedicación me pasó la cuenta de cobro. En una revisión de rutina con el médico se detectó el riesgo de un cáncer. Apesadumbrada y muy asustada ante la perspectiva de dejar a mi hijo huérfano no pude dormir durante los cinco días que se demoraron los resultados de laboratorio que darían el veredicto. Las oraciones y la divina providencia permitieron que las noticias fueran muy buenas. El primer diagnóstico estaba errado y yo simplemente debía someterme a un tratamiento sencillo. Pero el médico me lo advirtió: si yo no le bajaba el ritmo al trabajo y me inventaba actividades agradables para manejar el estrés otras enfermedades podían aparecer.

A partir de entonces entendí que nada justificaba sacrificar las actividades que nos hacen felices y nos brindan satisfacción personal: ver una buena película, llevar a nuestros hijos al parque o simplemente dar una caminata por un parque pueden hacer mucho por nosotros. Además, he comprobado que después de una buena desconectada me siento mucho más creativa y lista para la acción. También adopté la buena costumbre de hacerme chequeos generales cada año.

Nada es tan importante que nos impida hacernos el mantenimiento que nos merecemos pues hasta ahora no se han inventado el primer equipo que no requiera de revisión y ajustes durante su vida útil.  Aprovechemos que este 2012 empieza a languidecer para hablar con nuestro cuerpo y preguntarle cómo se siente. Seguramente tendrá mucho qué decirnos, y nosotros podremos tomar acciones para darle lo que pide, nos lo agradecerá mucho...y nuestra empresa también.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Con los crespos hechos


Por lo menos 500 de los cacaos más importantes del país se quedaron con las ganas de escuchar al Ministro de Comercio, Industria y Turismo, Sergio Díaz Granados, hablar sobre las perspectivas de política industrial del Gobierno en el marco de la presentación del informe de Competitividad 2012-2013. En su lugar, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, inició su intervención preguntándose ¿qué hacía sentado en un foro sobre competitividad?

La respuesta, afortunadamente, tenía mucho sentido: buena parte de la política industrial de este Gobierno se ha hecho desde lo tributario.  El Mincomercio, entre tanto, se fue a Cali a encontrarse con sus colegas del Congreso en un debate sobre el TLC con la Unión Europea, que no tuvo mayores repercusiones mediáticas. El compromiso debía ser de marca mayor, pues no muchos se dan el lujo de ‘dejar metidos’ a los presidentes y voceros de las empresas que generan el 70% del PIB de Colombia.

Señor Ministro, se perdió usted de uno de los debates más interesantes que se haya visto sobre el tema de política empresarial, una razón era el peso de los invitados: los ex ministros de hacienda Rudolf Hommes y Guillermo Perry, el presidente de Carvajal, Ricardo Obregón y Dany Rodrick.

Primera conclusión, del ex ministro Hommes: “Con el estilo actual de Gobierno no vamos a lograr ningún cambio estructural y el primer gran esfuerzo se va a tener que enfocar en mejorar el sector gobierno”.

Segunda conclusión, de Ricardo Obregón: “Los empresarios deben poner la productividad en sus agendas, restructurar sus negocios y trasladarse hacia los puertos si quieren ser competitivos”.

Tercera conclusión, de Ricardo Obregón: “El gobierno tiene que ser efectivo en su acompañamiento para combatir la competencia desleal, mejorar con agilidad la infraestructura, darle prioridad a la educación como una política de estado y evitar que se nos sigan pasando años valiosos sin grandes avances”.

Cuarta conclusión, de Guillermo Perry: “Cambiar la estructura de financiación de parafiscales es un acierto, pero hay que incluir en ese paquete a las Cajas de Compensación Familiar. Es clave no castigar a quienes generan más empleo con más impuestos, pero sí empezar a recibir más de quienes generan más utilidades pero menos empleo”.

El presidente Santos sí llegó pero hizo uno de los discursos más improvisados de los que se tenga noticia. Él mismo lo anunció al inicio, cuando advirtió que iba a tener una charla más bien desordenada. Y vaya que la tuvo. Sinceramente no entendí el mensaje. Se supone que esta es la cumbre empresarial más importante del país, en donde se evalúa cómo van los compromisos del Gobierno con el tema de competitividad.

Pero fue lamentable la presentación del primer mandatario y, peor aún, que su ministro responsable de las políticas empresariales se hubiera marchado sin pena ni gloria me dejó un sinsabor bastante incómodo. ¿Qué estarán pensando hoy líderes de la talla de Luis Fernando Peláez (Sofasa), Ricardo Obregón (Carvajal), David Bojanini (Sura) entre los muchos otros que sacaron de sus apretadas agendas esas 6 horas para hablar sobre un tema tan importante como la competitividad?


domingo, 4 de noviembre de 2012

Cómo extraño a Pizano


Hace tanto que ya ni recuerdo en qué año conocí a Eduardo Pizano, pero creo que fue cuando fungía como Ministro de Desarrollo Económico (no de Comercio). Nos vimos por primera vez una tarde en la que me invitó a visitar a varios empresarios de calzado del Restrepo, en el sur de Bogotá. Con ese talante sencillo que lo ha caracterizado, llegó a la sede de la Cámara de Comercio del sector y sin pretensiones ministeriales conversó de tú a tú con más de 40 personas que lo aguardaban. Hablaron de todo: los problemas que afrontaban, sus necesidades cotidianas y sus objetivos.

No fue ese el único ‘viaje’ que Pizano hizo a los sectores industriales de Bogotá. En compañía de quien en su momento era su mano derecha en materia de mipyme, Alejandra Ospitia, se dedicó a conocer a fondo la realidad de este segmento empresarial. Y sin duda alguna, ayudó a cocinar lo que luego se convirtió en la Ley Mipyme (Ley 590 de 2000) que se sancionó con la firma de Jaime Alberto Cabal.

Pero no sólo extraño a Pizano. Añoro los días en que el Ministerio era el de Desarrollo Económico y no el de Comercio, Industria y Turismo. De lo que sí no me acuerdo es de quién tuvo la brillante idea de cambiarle el nombre a la entidad antes de tiempo. Puede sonar a cantaleta pero el día que decidieron que el énfasis del ministro iba a estar primero en Comercio se fue al traste el tema de la industria. El turismo se salvó, afortunadamente, porque el actual jefe de la cartera viene del gremio de las agencias de viajes (fue presidente de Anato durante un tiempo) y conoce al dedillo el potencial del país en esta materia así como sus limitaciones.

A mí me sonaba mucho mejor lo de Desarrollo Económico, tenía mucha más integralidad, más sentido de pertenencia y menos urgencia mercantilista. Bien lo dice la ex ministra Martha Lucía Ramírez, en la próxima edición de la revista Misiónpyme, que en Colombia muchas cosas las hacemos al revés pues mientras en los países más competitivos a nivel mundial primero fortalecieron su industria, su infraestructura y su educación, para luego salir a suscribir los tratados de libre comercio a nosotros nos dio la urgencia por firma primero y ponernos a correr a ver cómo vamos a ponerle la cara a la competencia, y a las oportunidades también.

Ese es el resultado de tener ahora un ministerio de Comercio, en lugar de uno que se preocupe más bien por el Desarrollo Económico.  A ver si a punta de petróleo y carbón vamos a lograr un desarrollo realmente integral.

domingo, 28 de octubre de 2012

Propuesta para el Subsidio Familiar


Le tengo una propuesta al Presidente Santos para resolver el tema de las Cajas de Compensación Familiar. Que me desmonte el pago del 4% sobre mi nómina y yo les pago  a los empleados de mi empresa los 22.000 pesitos a que tienen derecho por el subsidio familiar. ¿Qué tal? Si hacemos ese negocio, podré hasta subirles el sueldo y generar más empleo, que es el compromiso del Gobierno. Y que los señores de las Cajas se dediquen más bien a gestionar mejor sus activos en lugar de seguirse rapiñando los $4 billones que les entregamos cada año los empresarios de este país (ver la edición de Semana de ayer: La guerra de las Cajas de Compensación Familiar).

Esta es solo una opción. Lo realmente urgente es pensar en fórmulas que nos generen más eficiencia en el manejo de los costos laborales (que en el caso de una empresa de servicios puede representar más del 60% de los costos totales) y pongan a trabajar con eficiencia a los señores de las Cajas. En la reforma tributaria creo que se equivocaron al plantear la flexibilización de los aportes al ICBF  y el Sena, yo gustosa continuaría aportando para mejorar el futuro de los niños de este país e incluso al Sena, pero lo que no entendí es por qué dejaron intactas a las Cajas, que sí tienen con qué trabajar (centros deportivos, hoteles de lujo, zoológicos, teatros, colegios, etc).

En el encuentro de las Cajas la semana pasada, en Cartagena (que se financió con nuestros aportes), el ministro de Trabajo dijo que el 31,4% de los recursos de las cajas se usaban en los subisidios familiares (los 22.000 pesitos por cada hijo). Me causó curiosidad que no se dijera cuánto entregaron en subsidios al desempleo (799.264 subsidios a julio pasado).

El economista Salomón Kalmanovitz, en su columna de El Espectador del 2 de septiembre también dejó claro su malestar con estas entidades: "Las cajas hacen un derroche inaceptable de recursos que en últimas son públicos. Los hoteles que han construido son lujosos y caros, fuera del alcance de los trabajadores; cuentan con zoológicos, parques acuáticos, clubes con precios que discriminan a la mayoría de sus afiliados. Sus droguerías y mercados atienden preferiblemente estratos 5 y 6".
Además destacó cómo dos de las cajas más poderosas de este país, Colsubsidio y Cafam, sólo han tenido dos gerentes en toda su vida.

El doctor Kalmanovitz, que es en mi opinión uno de los más brillantes y sinceros economistas de este país (porque hay muchos brillantes pero muchos más zalameros con el Gobierno), señaló que “las cajas son también el epítome del capitalismo compinchero: personajes que reciben un privilegio del gobierno para operar con poca competencia y con escasa supervisión sobre el manejo de recursos fiscales”.

La verdad, después de leer todo esto y de ver los boletines de prensa que enviaron desde Cartagena, destacando lo importante que es seguir aportándoles nuestra platica pero por ningún lado mostraron el impacto real sobre el crecimiento del sector empresarial colombiano yo prefiero mi propuesta de pagar los 22.000 pesitos. Y si el caso es de un fondo para vivienda subsidiada, también se le tiene: armemos fiducias y pongamos esa platica allí, todos los empleados van a saber cuánto hay, cómo se gestiona y podrán animarse a pedir lo suyo para tener un techo propio.